La comunicación es el proceso que se genera  cuando la información se comparte entre dos personas. La falta de comunicación ha sido a menudo la causa de sentimientos heridos, tareas incompletas y frustración en las relaciones. Sin embargo, con un conjunto de habilidades puede aprender a comunicarse de manera clara y eficiente.

Una de las mejores habilidades que existe en el proceso de la comunicación y que puede ser aprendida con el entrenamiento es, sin duda alguna, la asertividad. Comunicarse asertivamente no es una habilidad reservada para unos pocos, cualquiera puede hacerlo, pero lleva tiempo y práctica si no se está acostumbrado a comunicarse de esa forma.

Volverse más asertivo no significa que siempre se obtendrá lo que uno desea, pero puede ayudar a lograr un compromiso. E incluso si no se obtiene el resultado que se desea, tendrá la satisfacción de saber que gestionó bien la situación, y que no hay malos sentimientos entre usted y la otra persona o personas involucradas en la discusión.

Sin embargo y antes de decidir que desee comunicarse de manera asertiva, debe comprender su estilo habitual de comunicación ya que existen diferentes y, aunque los podemos usar según las situaciones, la mayoría recurrirá a uno en particular que suele usarse como estilo ‘predeterminado’.

Los estilos son : positivo, agresivo, pasivo agresivo, sumiso y manipulativo.

Empezando por el agresivo, el que no tiene en cuenta las necesidades, sentimientos, opiniones e ideas de los demás, se identifica fácilmente por su comportamiento exigente, manipulador, enojado y egocentrista. Pueden ser sarcásticos, culpar a otros, gritar, jactarse, usar amenazas, usar comentarios condescendientes y usar humillaciones.

El pasivo agresivo es un estilo en el que las personas parecen pasivas aparentemente, pero en realidad muestran su enojo de forma indirecta o por detrás.  Suelen ser personas generalmente impotentes y resentidas, y expresan sus sentimientos socavando sutilmente a otro, real o imaginado, de sus resentimientos incluso si ello termina saboteándolos a ellos mismos.

El sumiso a menudo carece de respeto por sí mismo sin tener en cuenta sus propias opiniones, sentimientos, necesidades y deseos. Trata de complacer a otras personas y evitar conflictos, se comporta como si las necesidades de los demás fueran más importantes y tuvieran más derechos que ellos.

El manipulativo es intrigante, calculador y astuto, son hábiles para influenciar o controlar a otros en su propio beneficio. Sus palabras habladas esconden un mensaje subyacente, del cual la otra persona puede ser totalmente inconsciente.

El positivo es precisamente el asertivo que expresa sus creencias, sentimientos, opiniones y pensamientos de una manera respetuosa y abierta sin violar los derechos de los demás.

Si nos trasladamos  al mundo de los negocios nos encontraremos que liderar una compañía no es tarea fácil, significa disponer de una gran formación, aptitudes y actitudes que diferencian y consolidan al líder en su posición de un simple jefe siendo la asertividad clave para ello. El éxito de una organización depende de la capacidad de liderazgo que es una combinación de habilidades de comunicación, capacidad para construir relaciones y compostura cuando se manejan situaciones, especialmente cuando las emociones suelen ser bastante altas.

Un directivo líder  se compromete a diario con  la comunicación interpersonal que rompe las barreras que las personas ponen para protegerse y actúa con sus subordinados demostrando que no solo se preocupan por la empresa, especialmente una que tenga muchos empleados, sino que también se preocupa por ellos para que se sientan valorados.  Cuanto más valorado sea el empleado, menos barreras sentirá que necesita construir a su alrededor y más fácilmente fluirá la información. A medida que las barreras se reducen, se forman relaciones que crean valor dentro de la empresa, aumenta la satisfacción laboral y el lugar de trabajo se convierte en un lugar donde a todos les gusta estar y trabajar en armonía.

La asertividad del líder le permitirá hacer entender a sus empleados, en forma correcta y no agresiva, lo que desea de ellos en momentos en los que otros directivos pierden la paciencia y exteriorizan de forma agresiva sus necesidades o decepciones ante fallos de sus subordinados.

A continuación y de manera resumida,  las principales formas de demostrar la asertividad :

Ser abierto al expresar deseos, pensamientos y sentimientos y alentar a otros a hacer lo mismo. Manejo de emociones .

Escuchar los puntos de vista de los demás y responder adecuadamente, ya sea de acuerdo con esos puntos de vista o no.  Escucha activa .

Aceptar responsabilidades y poder delegar en otros.  Habilidades de Delegación.

Expresar regularmente aprecio por los demás por lo que han hecho o están haciendo. Gratitud y Ser agradecido. .

Ser capaz de admitir los errores y disculparse.

Mantener el autocontrol.

Comportarse como un igual con los demás.

Siempre aconsejo que , la vulnerabilidad que puede mostrar el líder provenga de su gran habilidad de practicar de manera asertiva la comunicación con sus empleados .

El único estilo de comunicación saludable es la comunicación asertiva“.

Jim Rohn