Uno de los temas más controvertidos y fascinantes que hace siglos se cuestiona es la idea de que la mente y el cuerpo están unidos

Es una de las preguntas centrales en psicología y filosofía, y se refiere al problema mente / cuerpo: ¿es la mente parte del cuerpo o parte del cuerpo de la mente? Si son distintos, ¿cómo interactúan? ¿Y cuál de los dos está a cargo?

La mente trata de procesos de pensamiento y conciencia. El cuerpo trata de los aspectos físicos de las neuronas del cerebro y de cómo está estructurado el cerebro. El problema mente-cuerpo es acerca de cómo estos dos interactúan.
Se estima que tenemos 60,000 pensamientos por día. Lo desconcertante es que, para la mayoría de la gente, el 95% de los pensamientos que tenemos hoy son los mismos pensamientos que tuvimos ayer. Creamos reflejos condicionados y respuesta como el miedo, cuando nos dejamos desencadenar personas y circunstancias, y esos son los componentes básicos de los resultados bioquímicos en el cuerpo, que pueden convertirse en enfermedades físicas.

Pensar, tener libertad de elección, es un evento mental, pero puede provocar el comportamiento, que los músculos se muevan en respuesta a un pensamiento. Por lo tanto, se puede decir que el pensamiento hace que las cosas sucedan, “la mente mueve la materia”.

La emoción es creada por el movimiento. En otras palabras, las emociones están relacionadas con el movimiento en nuestros cuerpos. Observemos nuestra postura cuando somos felices, en lugar de cuando estamos tristes, o cómo nos vemos al estar enojados, en comparación con cuando estamos eufóricos.

Hay una diferencia, ¿verdad? No es solo en nuestra apariencia física sino también en nuestro cerebro. Si tenemos una mala postura, solo se presta a emociones pobres o un estado negativo. Una buena postura y estado de alerta produce un estado más positivo.

Según un nuevo estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology , se ha comprobado que las personas más fuertes mentalmente tienen más confianza, optimismo y aceptan más fácilmente los riesgos y se caracterizan, gracias a las conclusiones del análisis, en unos altos niveles de testosterona que se traducen en una reducción de la aversión al riesgo y un aumento de su tolerancia, además de potenciar las ganas de competir. En segundo lugar, los resultados de la investigación han demostrado que un menor nivel de cortisol hace disminuir la ansiedad. Cuando un líder alcanza dicho perfil hormonal, se comporta de un modo seguro y se dispone a tomar riesgos, sin dejar que éste le afecte a su estado de nervios.

¿Es algo genético o más bien generado por el entrenamiento? Pues resulta que se puede adquirir mediante el entrenamiento mental repetitivo en base a dos minutos de concentración previo a los acontecimientos al que uno se enfrente y llegar a los niveles de las proteínas mencionadas anteriormente.

Pongo mi propio ejemplo en base a mi larga y dilatada experiencia sobre un aspecto muy similar, la visualización de, por ejemplo, ser entrevistado por un periodista, realizar una conferencia o la preparación del montaje de un stand en una feria. A base de proyectar con antelación esas situaciones se prepara la mente y se favorece la consecución de éstas en tiempo real.

Ello me ha ayudado en innumerables ocasiones a combatir el miedo, el nerviosismo, y los temblores de mi cuerpo y obteniendo así un estado de mayor confianza, seguridad y reducción de errores. Es un proceso que podríamos comparar al famoso Déjà Vu.